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Embarazo y celiaquía

Una investigadora de la Universidad de Chicago cuenta su experiencia como madre celíaca.

Una consecuencia maravillosa de que me diagnosticaran la enfermedad celíaca es que dejé de tener abortos involuntarios y me quedé embarazada.

Sin embargo, tan feliz como estaba por estar embarazada, rápidamente me dicuenta de que tener celiaquía y estar embarazada plantea algunos desafíos. Al igual que casi todo lo relacionado con la enfermedad celíaca, estos pueden superarse planificando y pensando en el futuro.

El primer desafío fue cómo lidiar con tres meses de intensas náuseas. Normalmente, todos los médicos, libros y revistas sobre embarazo dan el mismo consejo: comer galletas saladas. De hecho, anhelaba las galletas saladas, y fue muy frustrante no poder aprovecharme yo misma de esa sencilla solución. Pero tenía que encontrar algo, así que en lugar de eso, sustituí las galletas saladas con simples patatas fritas , y también  encontré unas galletas sin gluten que podrían sustituirlas. Por otro lado anhelaba comer pasta, así que comí mucha pasta. Para asegurarme de que no estaba ingiriendo demasiado arsénico de la pasta de arroz utilicé una variedad de quinoa y pasta de maíz, así como pastas de frijol para cambiarlo y proporcionar variedad.

A menudo estaba demasiado cansada como para cocinar, pero me preocupaba comer  fuera también, e ingerir inadvertidamente gluten, debido a mi historial de abortos involuntarios. Por suerte donde vivo estamos bendecidos con una gran variedad de restaurantes que verdaderamente entienden la dieta sin gluten, así que me centré en ir a algunos de ellos y no tuve experiencias negativas.

Ahora, cuando se acerca el final del embarazo, estamos cocinando mucho y congelando alimentos sin gluten para que los tengamos fácilmente disponibles después del nacimiento del bebé. Lo que me lleva al punto más importante: ¡la clave para manejar el embarazo y la enfermedad celiaca está en planearlo por adelantado! Piensa dónde estarás y qué necesitarás. Yo llevo bocadillos encima todo el tiempo, por lo que no tengo que depender de comer fuera en lugares potencialmente inseguros y creo que esto me ayudará después de tener al bebé también. Continuaré llevando bocadillos saludables y nutritivos conmigo cada vez que salga de la casa, y en seis meses ¡agregaré algo para que el bebé coma también!

 

Fuente: The University of Chicago Celiac Disease Center. Newsletter 2017

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